Primero, el proceso actual
Revisamos qué ocurre desde que comienza una tarea hasta que termina: personas, herramientas, archivos, aprobaciones y resultados. También identificamos dónde se repite el trabajo o falta visibilidad.
Después, el problema y su impacto
«Necesitamos una app» todavía no describe el problema. Es más útil saber qué decisión llega tarde, qué dato no coincide o qué actividad depende de una sola persona. El impacto puede estar en tiempo, errores, capacidad de respuesta o control.
Qué información ayuda a prepararlo
No necesitas especificaciones técnicas. Basta con explicar cómo haces el trabajo hoy.
- Un ejemplo real del proceso que quieres mejorar.
- Las herramientas y archivos que utiliza tu equipo.
- Quién registra y quién aprueba.
- Qué sale mal con más frecuencia.
- Qué resultado te gustaría poder verificar.
Qué viene después
Con esa información podemos plantear preguntas pendientes, opciones para simplificar y componentes que ya utilizas y se pueden aprovechar. El diagnóstico no equivale a una cotización automática: una propuesta requiere validar alcance, integraciones y decisiones comerciales.
¿Quieres revisar tu proceso?
Cuéntanos cómo funciona hoy y prepararemos una primera conversación útil.
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